¿OPINION PUBLICA O CONCIENCIACION ABERTZALE?
      CRITICA CONSTRUCTIVA DE LA PRACTICA COMUNICATIVA DEL MLNV

      Iñaki Gil de San Vicente


      3. NUESTRAS POSIBILIDADES.

      Las deficiencias descritas no se ciñen sólo a lo teórico en sentido pobre del término, es decir, como simple y pobre desconocimiento de lo que ocurre. De hecho, como hemos intentado explicar, nuestra práctica está seriamente lastrada por esa ignorancia. También hay otros problemas muy serios responsables de nuestro desbarajuste, pero ya los analizaremos en el cptº 4. Ahora debemos llamar la atención sobre una contradicción que nos debiera hacer hervir la sangre: la que existe entre nuestras posibilidades tremendas en la comunicación y concienciación popular y la ignorancia que nos impide materializar esas potencialidades. Lo malo es que aumenta la distancia entre lo mucho que podemos hacer y lo poco que hacemos. Y lo peor de lo malo es que esa distancia se incrementa cuando el capitalismo con su industria transnacional de las comunicaciones y de la cultura, con la inestimable ayuda del Estado y de sus siervos, que tienen también autonomía propia con respecto a las transnacionales, este capitalismo está desarrollando nuevos instrumentos de penetración, control y dominio basado en técnicas de acceso al subconsciente.

      Lo grave de esta estrategia es que junto con los cambios sociales estructurales, prepara las condiciones de penetración y condicionamiento de los niveles más profundos y hasta ahora resistentes del inconsciente. Como veremos de inmediato, tal cosa no es sólo un peligro remoto sino mediato, que atañe entre otras cosas a los procesos de formación de la identidad nacional dentro de la personalidad del sujeto en sus primeros años de vida. Es un tema de gran transcendencia que vamos a desarrollar a continuación y que confirma la importancia de la contradicción descrita arriba.

      3-1. Identidad nacional y de clase.

      Aunque la práctica comunicativa y concienciadora del MLNV se centra correctamente en la identidad nacional vasca en cuanto fuerza en la que asentarse y a la que reforzar, el grueso de esa práctica es mayormente superficial. Por superficial entendemos aquí dos cuestiones relacionadas: una, lo nacional es visto más que todo como un sentimiento, en vez de como un componente profundo de la personalidad colectiva. Aunque sí hay partes del MLNV que tienen esa correcta concepción de lo nacional como elemento de la personalidad colectiva profunda, el grueso lo interpreta como un sentimiento, es cierto que más fuerte que otros, pero al fin y al cabo sentimiento. De esta forma no se tiene una certidumbre seria y convencida tanto en la capacidad de resistencia de la conciencia nacional como de su poder concienciador y comunicativo a nivel cotidiano. Con ello desperdiciamos una gran fuerza a la vez que no alimentamos convenientemente a nuestras bases, que piden mensajes y prácticas más serias y profundas que las correspondientes a un simple sentimiento.

      Pongamos el esclarecedor ejemplo de cómo durante el último tercio de siglo esa identidad nacional ha ido desmintiendo una y otra vez, sistemáticamente, a todas las teorizaciones agoreras y exterioricistas sobre el agotamiento de ETA, que no sólo de la lucha armada. Las causas de este mentís permanente hemos de buscarlas en la raigambre profunda de la identidad nacional dentro de la estructura psíquica de gran parte de vascos, así como en la fuerza de los sentimientos nacionales de miles de vascos que, con una identidad nacional algo menos profunda, sí sienten la opresión y están dispuestos a hacerla frente cada uno según su síntesis entre sentimiento e identidad. Comenzábamos el análisis del problema que tratamos describiendo las constantes comunes a todas las escisiones de ETA y del MLNV en su relación con la propaganda, que es el espejo en el que se reflejan las estrategias, viendo cómo todas ellas menospreciaban esa identidad y, partiendo de ahí más el impacto de modas exteriores, profetizar la próxima desaparición de ETA.

      De igual modo, llegando el ejemplo al plano electoral, advirtiendo que en este plano rigen mecanismos específicos y autónomos -que no independientes del resto- de decisión última a la hora de votar, hay que concluir que la identidad nacional vasca en el plano electoral, además de ir en aumento, ha dado una y otra vez un mentís a quienes aseguraban el inmediato derrumbe electoral del MLNV. Ha demostrado también que el sentimiento nacional se refuerza o debilita electoralmente con más facilidad que la identidad nacional. Por último, los años electorales han demostrado que otras identidades nacionales, como la española, por ejemplo, se reactivan en determinadas coyunturas y atraen hacia sí a los sentimientos nacionales más débiles que dormían en el abstencionismo o que, incluso, según sus formas de superación de un nacionalismo por otro, del español en beneficio del vasco, habían votado a las formas más licuadas del nacionalismo, las del PNV, para volver por las presiones de la coyuntura a su fidelidad originaria. Pensamos que la experiencia en Nafarroa confirma lo aquí descrito.

      Ambos ejemplos son en realidad uno mismo. Podríamos profundizar en la importancia del matiz entre identidad y sentimiento pero no es éste lugar para ello. Sólo decir que todas las fuerzas regionalistas, españolistas modernas y en general antiabertzales, saben o intuyen la importancia del matiz y con toda lógica por su parte potencian más, cuando lo hacen, el sentimiento que la identidad. Uno de los secretos a voces del abandono del euskara por muchos regionalistas o su persecución encubierta o pública por otros y por los españoles, es el de que prefieren en todo caso como mal menor un mero sentimiento vasquista difuso, manipulable y olvidadizo, que una identidad vasca profunda, vivida conscientemente y dispuesta a todo.

      La otra forma que adquiere la superficialidad del concepto y su uso de sentimiento nacional, solapando al de identidad nacional en vez de ir junto a él, es la de inconcreción de la pertenencia y adscripción clasista del sujeto. El MLNV tiene en este asunto una tremenda laguna que en algún caso concreto desaparece plenamente, como es LAB por razones obvias, en otros es muy poco profunda como en el caso de la mayoría de la militancia de KAS, pero en otros desgraciadamente mayoritarios, la laguna se convierte en un océano que ha sumergido casi totalmente el contenido trabajador y explotado clasistamente de la inmensa mayoría de la población vasca. HB es en este asunto un ejemplo lastimoso de desnaturalización y de desclasamiento. Excepto comunicados de prensa puntuales, que denotan eso sí un sabio oportunismo y sentido del momento, sobre la crisis socioeconómica, excepto eso, más algún que otro cartel, HB y el grueso del MLNV en absoluto llevan una práctica de identificación con la suerte de cientos de miles de vascas y vascos explotados económicamente.

      Existe y se ahonda así una fosa de incomunicación que además de afectar a centenas de miles de vascos y vascas explotados que no son del MLNV o que tienen simpatías relativamente distantes, también impide que varias decenas de miles de miembros, laguntzailes y cercanos al MLNV malvivan en una creciente y peligrosa esquizofrenia entre su identidad nacional y su identidad clasista, o en caso extremo de miembros del Pueblo Trabajador Vasco. Esa disfunción creciente entre dos vivencias cotidianas, que en realidad son una y de ahí viene el desdoblamiento esquizofrénico, son unidas por la propaganda del sindicato LAB y muy de vez en vez por algún cartelito y nota de prensa de HB. Sin embargo el problema es extremadamente grave por cuanto las generaciones jóvenes, de juventud trabajadora por pertenencia de clase, pero que van a sufrir una sobreexplotación brutal, se distanciarán progresivamente de un MLNV incapaz de ofrecerles una respuesta práctica y teórica. Las consecuencias de ese alejamiento -¿que se está dando ya?- no tardarán en condicionar los sentimientos nacionales de las franjas jóvenes con menos identidad nacional, los hijos y nietos de trabajadores de fuera y en proceso de renacionalización de lo español a lo vasco. No mucho más tarde condicionará la identidad nacional en su conjunto.

      Hablamos únicamente de la previsible evolución tendencial de los sentimientos e identidades nacionales de una juventud trabajadora que no recibe del MLNV apenas ningún alimento material y moral, teórico y práctico, sobre su presente y su futuro. No podemos analizar aquí las previsibles repercusiones globales, sobre la totalidad del Pueblo Trabajador, causadas por la debilidad, por llamarla de alguna forma, del mensaje clasista de HB y del movimiento en su conjunto. Ocurre que cerca del 90% de la población vasca pertenece a lo que podríamos definimos como Pueblo Trabajador. Ocurre que de cerca del 90%, la mayor parte son clase obrera, bien porque sean asalariados directos, bien porque están en paro aunque pertenezcan objetivamente a esa clase, bien porque se están preparando para ser asalariados y explotados en un futuro -la juventud-, bien porque su trabajo aunque no asalariado ni tampoco productor de valor, sea imprescindible para el Capital -el trabajo doméstico-, o por otras causas. Ocurre que esta realidad estructural y, lo que es fundamental, estructurante, crea y construye las partes más profundas y estables del inconsciente y del subconsciente, aunque debido a diversas causas que no podemos analizar ahora, varíe su plasmación consciente.

      Pues bien, en la medida en que el mensaje del MLNV no alimente ni dé perspectivas reales, vivenciales, de esa realidad estructurante, en esa medida además de dejar los espacios libres a la penetración del Capital, estamos ayudando a desnaturalizar la identidad nacional de clase y los sentimientos nacionales de clase de cerca de ese 90%. Desde luego que el problema es más complejo que esta descripción, pero el núcleo es claro. Problema tanto más preocupante por cuanto nos encontramos en un período interfásico de acumulación a escala planetaria, agravado en Europa por un período de reordenación interna y acompañado en Euskal Herria por una crisis de agotamiento de las formas históricas de relaciones socioproductivas. Esto por una parte en cuanto a la gravedad y a la necesidad de recuperar inmediatamente la naturaleza trabajadora del MLNV porque, por otra parte, por la del enemigo, éste desarrolla con sus transnacionales de la cultura nuevos y más perfectos instrumentos de alienación, como hemos descrito anteriormente.

      La fuerza de la identidad nacional de clase nos permite desarrollar por una parte nuevos instrumentos de concienciación y aglutinación que no investigamos porque reducimos identidad a sentimiento, rebajando así su arraigo, fuerza y posibilidades prácticas: por otra, la dialéctica entre identidad y sentimiento nos permite conocer primero y después abrir nuevos campos de concienciación que desconocemos y, por último, una estrecha simbiosis entre lo que fácilmente definimos como "lo nacional" con "lo social" -expresión esta última más derechista que la socialdemócrata de "ciudadanos trabajadores"- nos pone a la altura de las masivas demandas populares de radicalidad y profundidad. Luego, en el aptº 5-1, analizaremos esta cuestión con más detenimiento.

      Pero lo fundamental para nosotros ahora es dilucidar la evolución tendencial ascendente o descendente de la identidad y del sentimiento nacional dentro de la evolución contextual previsible a medio y largo plazo. Se observará que hablamos siempre de evolución tendencial pues no es automática, no está predeterminada a triunfar. Tendencial quiere decir que está sometida a las presiones en contra del Estado por españolizar y desvasquizar a los vascos; quiere decir también que, al contrario, está sometida a la eficacia concienciadora abertzale con y a partir de todos sus instrumentos y, por último, quiere decir que está sujeta a la deriva desorientada, mezcla caótica de todas las fuerzas ciegas o conscientes que influyen sobre ella. Es suma, sostenemos que es un proceso que padece internamente y se abre externamente a una crisis de trifurcación.

      Nuestra hipótesis es que, si trabajamos bien, tiende a aumentar la identidad nacional definitoria conforme se desarrollan los procesos de lucha y sus efectos sobre la socialización primaria y secundaria de la juventud vasca, en especial las tres fases sucesivas de apertura y aceptación de la identidad nacional. La primera fase va desde la socialización primaria que podríamos definir como la que concluye con la integración del edipo-electra en la personalidad, se sientan las bases afectivas, emotivas, íntimas de la psique ante lo inmediato, ante los referentes próximos definidores de la realidad: de ahí la tremenda importancia estratégica de la lengua materna en la constitución entera de la estructura psíquica, y concluye esta primera fase aproximadamente entre los 7-8 años.

      La segunda fase que abarca hasta los 10-11 años, empieza ya el despegue lento de la protección de los referentes citados así como el conocimiento de otras realidades espaciales más amplias. Empieza también la socialización secundaria que parte de lo asentado en la primaria. A partir de los 12 años aumenta la apertura al mundo en sentido general. La adolescencia marca el momento culminante de este proceso de construcción global de la autoidentidad individual dentro de la identidad colectiva. En esta última fase son de gran importancia los microespacios grupales, las primeras cuadrillas en las que se contrasta y critica el conjunto de informaciones recabadas en los otros dos grandes marcos delimitadores: la familia y la escuela. Sobre esta base secundaria se desarrollarán luego las capas más accesibles a la propaganda política superficial y a la publicidad. De aquí la importancia de que la juventud crezca en entornos nacionales y crítico.

      Pues bien, la evolución social vasca camina tendencialmente hacia una profundización de la influencia nacionalizadora en todas las fases aunque no con la intensidad y velocidad que se podría desarrollar disponiendo de todos los poderes nacionalitarios propios a un autogobierno avanzado, por no hablar de la independencia. Existen empero fuerzas contrarias poderosas, especialmente el ataque empecinado contra el euskara, ataque unido estrechamente a los efectos desnacionalizadores de la industria cultural transnacional. Hay otros como el rebrote del nacionalismo español, pero su incidencia es mayor en aquellos sectores poblacionales que caminan por el valle de las sombras apátridas pues han perdido el referente nacional o regional de sus padres no vascos y aún no han desarrollado la identidad vasca aunque tienen grados de simpatía.

      Conviene recordar al respecto que la población de Hegoalde, según el censo de 1991, tiene un 31% de nacidos fuera, un 29% con uno o los dos padres de fuera, un 7% con uno o dos abuelos de fuera y un 33% con los cuatro abuelos vascos. O SEA, EN 1991, UN 60% DE HEGOALDE HABÍA TENIDO SU SOCIALIZACIÓN PRIMARIA O BIEN TOTALMENTE EN OTRO MARCO NACIONAL NO VASCO O BIEN, CON UN ALTÍSIMO COMPONENTE AFECTIVO Y COGNITIVO NO VASCO. Comprendemos ahora mejor la diferencia entre identidad nacional y sensibilidad nacional. Todas las encuestas indican con mayor o menor fiabilidad la tendencia al fortalecimiento de la identidad nacional -que no tiene por qué plasmarse de inmediato en el voto a HB-, y también la tendencia al alza del sentimiento nacional. Naturalmente, también se dan rebrotes del nacionalismo español y debemos analizar en su momento con más detalle el sentimiento navarrista y su relación con la identidad vasca profunda o con una específica identidad navarra abierta a una rápida transformación en identidad vasca. Aquí no podemos extendernos más.

      Sin embargo el debilitamiento del mensaje "social" del MLNV puede hacer que, en condiciones de crisis estructural, las expectativas de crecimiento de la identidad y de la sensibilidad, aun dándose realmente, se orienten hacia otras corrientes sociopolíticas no necesariamente de izquierdas. Existen demasiados ejemplos en la historia como para estar atentos al respecto. Cuando durante una generación o más, se extiende la certidumbre material de un derrumbe socioeconómico con los efectos de inseguridad, precariedad, reinicio de la emigración al exterior, etc., se sientan las bases para que las nuevas generaciones tengan su socialización primaria en un marco muy diferente al de las generaciones precedentes. Las nuevas así como franjas de las menos maduras, buscarán otras opciones políticas o simplemente las cambiarán, y hasta pueden crearlas a partir de trozos anteriores.

      No es un proceso súbito, aunque según los casos -tenemos que analizar en detalle la explosión social italiana, la pulverización de sus partidos fundamentales, los profundos cambios acaecidos en muy poco tiempo, pero excepto unos apuntes urgentes sobre varias elecciones europeas que coincidieron a finales del '92, en los que se citaba la segura crisis global italiana hechos hace más de un año y que hoy roncan en el olvido de cualquier cajón burocrático, el MLNV no se entera de lo que sucede, y hablamos sólo de Italia porque ¿qué pasa en Inglaterra, Bélgica, etc.?- puede acelerarse inusitadamente y coger al personal en el W.C.. Pensamos que Euskal Herria está vertebrada en lo substantivo como para no darse el caso italiano, pero aún así tenemos que mirar al mañana.

      Estamos a tiempo de, primero, impulsar el proceso de identificación nacional de clase; segundo, impulsar las sensibilidades nacionales; tercero, debilitar la reproducción del nacionalismo español y, cuarto, simultáneamente a lo anterior, llenar el vacío, satisfacer la demanda popular, los interrogantes sociales que estudiaremos en el aptº 4-2.

      3-2. Acción y conciencia.

      Junto a la identidad nacional de clase, Hegoalde tiene además un componente interno muy sólido y que desaprovechamos casi en su totalidad. Hablamos del conjunto de autoorganizaciones, prácticas, valores, normas y legitimidades que sostienen tanto la práctica de la lucha armada como otras muchas formas de intervención y presión popular. Tendemos a reducir todo lo relacionado con la violencia defensiva a la lucha armada en su sentido estricto y único. Eso es verdad, pero sólo parte de la verdad. Existen otras formas de violencia defensiva, de maneras de acción, resistencia, protesta, reivindicación, etc., que no siendo obviamente lucha armada tienen componentes de violencia defensiva o interactuan con ella, o la rozan. La efectividad concienciadora de esas práctica es considerable, sobre todo cuando son divulgadas y conocidas, cuando sus resultados positivos son rentabilizados propagandísticamente.

      Hemos escogido el título del aptº como "acción y conciencia" porque sirve para sintetizar los efectos positivos de la acción en general, y no sólo de la lucha armada, sobre la conciencia. La experiencia nos ha enseñado que la vieja teoría del proceso ascendente "acción-represión-acción" tuvo validez dentro del contexto de la dictadura y que con la "transición" empezó a debilitarse hasta necesitar un enriquecimiento al introducir el enemigo nuevas formas de alienación, opresión, integración, desmovilización, consenso, etc. Además, los cambios introducidos por el enemigo -que éste define como "democratización"- se dieron cuando se empezaban a hacer patentes los efectos desestructuradores de la profunda crisis social. La teoría de la "acción-represión-acción" correspondía a una fase histórica precisa caracterizada por el ascenso de las luchas simultáneamente al hundimiento del franquismo, a la desunión del reformismo y a la fase en alza de la economía; estos tres factores ya no existen, sin embargo determinados contenidos de la teoría siguen siendo válidos.

      Sigue siendo válida la función decisiva de la acción como negadora del monopolio de la violencia por el Estado, como ejemplo de la superioridad de la práctica sobre la pasividad, etc.: la única batalla perdida de antemano es la que nunca se inicia. Los cambios del enemigo nos han enseñado la necesidad de introducir mejoras en la teoría, destinadas a aumentar los efectos concienciadores, aglutinadores, etc. Todo ello requiere que la acción sea bien rentabilizada, divulgados sus logros y encuadrada teóricamente. Pero fallamos estrepitosamente en la aplicación de esas mejoras. Más adelante, en el aptº 4-6 en concreto y a lo largo del todo el cptº 5 en general volveremos al problemón de la rentabilización.

      Ahora es necesario comprender que la acción colectiva e individual, las formas autoorganizadas de protesta y reivindicación, las prácticas movilizadores, es decir, todo lo definible en su generalidad como 'acción' tiene efectos concienciadores. Queda claro que no hablamos de la acción por la acción, en sentido del activismo nihilista, y que además incluimos esas acciones dentro de una estrategia y una táctica, con medios y sistemas divulgadores, etc. Pues bien, el efecto fundamental de la acción como fuerza concienciadora radica en la ruptura que supone con respecto a la alienación, al miedo, al individualismo, a la cobardía, a la falta de perspectiva y de visión a medio y largo plazo. Esto en el sentido político-filosófico de superación de la personalidad alienada. Naturalmente ello exige al MLNV una potenciación de la iniciativa popular y de clase, de grupos y sectores, de movimientos y asociaciones. Le exige una profundización global en ese aspecto.

      Pero también le exige una profundización del sentido político y teórico de la acción y, ahora ya en especial, de la lucha armada. en cuanto expresión suma de la violencia defensiva. Hasta ahora hemos legitimado la lucha armada. por su carácter de respuesta, y debemos seguir haciéndolo, pero apenas la hemos legitimado por sus logros innegables: sin ella hoy no existiría futuro. El punto fuerte de la legitimación realizada hasta ahora correspondía sólo a una parte de las virtualidades de la lucha armada, abandonando en manos del enemigo la otra parte, la de la lucha armada como elemento capital en la supervivencia de nuestro Pueblo. Es decir, argumentamos en negativo y no en positivo. Infrautilizamos así enormes potencialidades concienciadoras inherentes al contenido político-filosófico anteriormente citado, contenido que vale para toda 'acción' y que se multiplica en la lucha armada. por su misma naturaleza.

      La interrelación de lo político-filosófico y político-teórico es central para que se materialicen todas las potencialidades concienciadoras de la 'acción'. Veamos el problema en sus dos vertientes extremas, la movilización más simple y cotidiana y la lucha armada. En el primer caso, por ejemplo una movida de barrio contra una putada del ayuntamiento que concluye con forcejeos que no pasan a mayores con las fuerzas represivas de turno y unos acuerdos con el concejal correspondiente; en este caso una síntesis adecuada a escala del barrio y más amplia incluso de análisis crítico y autocrítico de la movida, su divulgación y rentabilización, su elevación al carácter de enseñanza para otros barrios y sitios, todo ello incluye tanto la legitimación del proceso movilizador, como la rentabilización de sus logros, pasando por la autoconfianza colectiva e individual y por el descrédito de la inicial prepotencia de la burocracia municipal: todo el proceso en su globalidad demuestra que la acción parte de una conciencia previa, genera conciencia en su mismo momento de desarrollo y termina asentado y ampliando esa conciencia. En Hegoalde tenemos multitud de ejemplos de estos que sin embargo pasan desapercibidos e infrautilizados, no sólo en la rentabilización sino también en la concienciación.

      En el segundo caso, en la lucha armada, esa interrelación debe ser más estrecha, sistemática y masiva. Pero en este caso, la escala de funcionamiento de su rentabilización no debe detenerse en el presente, sino que debe abarcar al futuro, constructivamente y engarzando con el pasado. Así es cuando se la legitima en cuanto violencia de respuesta y en cuanto posibilitadora de un nuevo marco. Pero esa legitimación es muy pobre, como hemos intentado explicar. El conjunto del MLNV desconoce las posibilidades que se abren con la legitimación constructiva. Ella va unida de forma total a la crítica del real estado antidemocrático que padecemos, denuncia que sólo se ha empezado a realizar muy recientemente, pues hasta ahora nuestro mensaje quedaba encadenado por esa frase ambigua, meliflua e inquietante de "déficit democrático" -en el aptº 5-5 volveremos al tema-. Va unida también a una defensa encomiástica del proyecto estratégico del MLNV y de su alternativa como única salida factible, cosa que está prácticamente olvidada en estos momentos. Por último, el uso propagandístico cara a la concienciación y aglutinación de fuerzas debe insistir en positivo sobre la dialéctica derecho/necesidad de la lucha armada. en el actual marco jurídico-político.

      La 'acción' bien pensada, realizada, divulgada y rentabilizada genera por lo común una mayor concienciación, y en el peor de los casos frena su descenso y el aumento de la pasividad. Sea cual sea su campo de intervención, grado de tensión, etc., sacude los intereses del poder. La tesis según la cual "la gente se ha acostumbrado" sólo explica el estancamiento de la capacidad pedagógica no de la acción en sí, sea la que fuere, sino del proceso explicativo anterior, simultáneo y posterior. La capacidad pedagógica de la acción también depende de su capacidad para sorprender a los instrumentos de contrainformación y al rodillo de la rutinariez desmovilizadora potenciada por la contrainformación del enemigo. Por último, depende de su capacidad para sacar a la luz la esencia del conflicto, el núcleo del problema. Existe una estrecha conexión entre la capacidad de romper el muro de silencio con la originalidad y la capacidad para desvelar el secreto del conflicto. Estos principios esenciales valen para toda acción, sea pacífica o violenta, minoritaria o masiva, clandestina o pública, general o particular, etc. Tenemos una rica experiencia en este sentido; experiencia que reducimos a tópicos recitados sólo en los casos de ekintzas fuertes de la organización.

      3-3. Autonomía de lo social.

      No tenemos que vivir de recuerdos de glorias pasadas, pero sí tenemos que aprender de ellas y de los cambios que se han dado y que se están dando. Hubo un tiempo en el que nuestra sociedad era un hervidero de experiencias e innovaciones. Aquello pasó no sólo porque se retiraron de la pelea organizaciones enteras que se disolvieron y desaparecieron, o que se pasaron con armas y equipos al Estado, sino también porque se produjo un cambio de tácticas del enemigo y porque, a la vez, cambió la sociedad en su conjunto. Sin embargo, desde hace unos años asistimos a una lenta nueva oleada de crecimiento de la autonomía de lo social. Se trata, es patente, de otras formas pero sobre el mismo suelo nacional y de clase. Antes de seguir es necesario responder a ¿qué es eso de autonomía de lo social?.

      Es el conjunto de formas de expresión que adquieren todas las inquietudes sociales que no encuentran medios de expresión, ni representatividad ni defensa en las instituciones burocráticas y aparatos políticos. La expresión "autonomía de lo social" surgió para profundizar teórica y prácticamente más y mejor que la peligrosa expresión de "sociedad civil", a la vez que para mejorar sus claras limitaciones. Al ser un conjunto de expresiones apenas sin ligazón, su fenomenología es compleja, está especialmente sujeta a los cambios lentos o bruscos que azotan a la estructura clasista y sufre vaivenes considerables dependiendo de las grandes oleadas de auge, estancamiento, descenso y crisis de las luchas y movilizaciones. La historia reciente de Hegoalde, en los últimos 20 años por ejemplo, es ilustrativa al respecto.

      Los cambios en la autonomía de lo social se producen siempre con cierto retraso con respecto a los cambios estructurales, siendo estos los que determinan a los segundos, aunque luego se produzca el efecto retroactivo, dialéctico, de determinación de lo estructural por la intervención de lo subjetivo. Es ésta la causa de que cuando los cambios estructurales son muy prolongados y profundos, las formas que adquieren las transformaciones sociales y sus ritmos son especialmente complejas, lentas e incluso contradictorias en apariencias. Debemos insistir en esta dialéctica para poder dar el siguiente punto, el de conocimiento del estado actual de lo social y de sus formas de autoorganización en Hegoalde.

      Pues bien, nos encontramos en un momento en el que las viejas formas de expresión de lo social -no de la "sociedad civil"- conviven con las nuevas en gestación. Algunas de esas viejas formas han desaparecido o se han debilitado en extremo mientras que las nuevas son aún demasiado débiles. La diferencia entre ellas no radica tanto en los problemas a los que responden, pues éstos son digamos que permanentes -por ejemplo, la reactivación actual del montañismo, de grupos pequeños de deporte y cultura, de incipientes asociaciones vecinales, de autoorganizaciones embrionarias pero locales de lucha contra problemas inmediatos, etc.- por la propia lógica del Capital a integrar/desintegrar/excluir esos problemas, sino por las nuevas mentalidades, las formas nuevas de expresión y resistencia, etc. Precisamente aquí radica la importancia de la práctica comunicativa del MLNV.

      Es en los momentos de cambio cuando el acierto o el error, y sobre todo la pasividad y ausencia de política comunicativa y concienciadora, se vuelven decisivos. El problema clave nace de dentro mismo del cambio: la desorientación que produce en muchos y muchas militantes, el desánimo que causa en otros el ver cómo no mantenemos una dinámica de potenciación de esas experiencias, el cansancio de otros les hace ver cómo resultado de todo ello no sirven apenas de nada los esfuerzos encomiables aunque individuales, todo ello retrasa una intervención planificada. No hace falta decir que gran parte de las causas del retraso son debidas a la incapacidad del MLNV y en concreto de HB para comprender lo que está sucediendo en la sociedad vasca y su apego rutinario a viejos clichés.

      La potencialidad comunicativa de la rica vida social autónoma vasca está siendo infrautilizada por el MLNV pese a los esfuerzos en corregirlo. Una de las causas principales de nuestro fracaso nace de esa incapacidad de compresión, problema que no debemos de cansarnos en denunciar; pero otra, unida a la anterior, radica en los vicios burocráticos y ultracentralizados del funcionamiento comunicativo del MLNV en general, y en los mensajes melifluos, reiterativos, torpes y exclusionistas de la autonomía de lo social que reiteradamente hace HB, como veremos en el capº 4.

      Tenemos teorizado al detalle la importancia de los movimientos sociales y populares en la acumulación de fuerzas, su función capital a lo largo de las fases del Proceso Negociador y su relación directa con el contrapoder. Intuimos que dentro de todo ello está su capacidad de comunicación, concienciación y desbordamiento práctico de las contrainformación del enemigo. Sin embargo, no llegamos aún a investigar ni teórica ni prácticamente tanto las nuevas realidades a favor y en contra que están naciendo en la autonomía de lo social, con las necesidades ofensivas y defensivas que ello acarrea, como los cambios comunicacionales que debemos realizar respondiendo a todo ello. El problema radica en que a diferencia de otros asuntos más conocidos y analizados por el MLNV, el de la autonomía de lo social nos exige unas investigaciones mas serias precisamente por que nuestros criterios y hábitos son muy torpes en un tema como este. Aquí radica una de las causas del retraso del MLNV y la tendencia a ocultar nuestra ignorancia tras el manto de la ceguera petulante.

      Y en buena medida el fracaso del Pacto y de su estrategia de aislarnos, de cercarnos con un muro de incomunicación y silencio, ha sido debido además de a la Organización y otros factores, también al hecho doble y simultáneo de la resistencia de los movimientos populares y sociales relacionados con el MLNV, así como a que los nuevos que surgen no han secundado esas directrices y mantienen buenas relaciones con nosotros, desde luego mucho mejores que con ellos. Las mil y una fuentes de comunicación alternativa, radical, cotidiana, incontrolable por el Poder, que nacen y son consustanciales a los movimientos populares y sociales, a la autonomía de lo social en sí, son una impresionante fuente de críticas, de análisis y, muy determinantemente, de síntesis práctica de lo que estamos haciendo mal, de nuestros errores, pero también de los del enemigo, de sus deficiencias y fallos en la práctica. Dentro de esta difícil y bullente vida a ras de suelo, la información veraz y la comunicación constructiva, aglutinante, son decisivas para mantener vivos a los movimientos.

      Comprendemos que haya compañeros que minimicen lo escrito porque conocen las debilidades actuales de lo social, de los movimientos y colectivos autoorganizados. Se trata en este caso de estudiar más a fondo lo que está sucediendo y las vías de evolución tendenciales que se aprecian. Pero comprendemos igualmente que otros compañeros rechacen o pasen de lo escrito no sólo por simple desconocimiento del tema sino, lo que es peor, porque la continuada práctica dentro de las estructuras burocráticas, de los despachos institucionales, de los aparatos internos del MLNV, esos años de pensar entre paredes, les han hecho primero reducir su pensamiento a los límites marcados por las paredes y, segundo, aplanarlo tanto como ellas. Volveremos al problema dada su excitante importancia.


      3-4. Riqueza del MLNV

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